Autoestima, autoexigencia
La autoestima no tiene que ver solo con “quererse más”; también tiene que ver con la forma en que te miras, te juzgas, valoras lo que haces y te relacionas contigo cuando algo sale mal.
A veces el malestar aparece como una sensació de inseguridad o poca confianza en uno mismo, pero otras veces se manifiesta de formas menos evidentes: necesidad constante de aprobación, dificultad para poner límites, miedo excesivo a decepcionar, compararse con los demás, perfeccionismo, autocrítica intensa o sensación de no ser nunca suficiente.
¿Cuándo puede ser útil trabajar la autoestima en terapia?
Te cuesta reconocer tus capacidades o valoras más tus errores que tus logros.
Necesitas con frecuencia la aprobación de los demás para sentirte segura/o.
Te comparas mucho y sueles salir perdiendo en esa comparación.
Te exiges mucho y te resulta difícil aceptar el equivocarte.
Te cuesta poner límites o decir que no por miedo al rechazo o al conflicto.
Toleras situaciones que te hacen daño porque temes perder la relación.
Te cuesta tomar decisiones confiando en tu propio criterio.
La crítica o el rechazo de otras personas tienen un impacto intenso en ti.
Tienes una sensación persistente de no ser suficientemente interesante, capaz, atractiva/o o valiosa/o.
La autoestima no se construye solo pensando de forma positiva
En psicoterapia no buscamos simplemente sustituir pensamientos negativos por otros más positivos, nos interesa comprender cómo se ha ido construyendo esa manera de verte. Las experiencias familiares, escolares, afectivas y sociales pueden influir en la forma en que aprendemos a valorarnos, a exigirnos o a esperar la aprobación de los demás.
A veces sucede que determinadas formas de protegerte han sido útiles en algún momento (ser muy exigente, anticiparte a las necesidades de otros, evitar el conflicto o intentar hacerlo todo bien) pero que actualmente generen mucho cansancio o limiten tu manera de vivir y de relacionarte.
¿Qué trabajamos en terapia?
El trabajo dependerá de cada persona, pero puede incluir:
comprender de dónde viene una autocrítica intensa;
diferenciar lo que tú deseas de lo que haces para cumplir expectativas de otros;
reconocer tus necesidades y tus límites con mayor claridad;
aprender a tolerar mejor el desacuerdo con otros, la crítica o la posibilidad de decepcionar a alguien en algún momento;
revisar tus patrones de comparación y perfeccionismo;
desarrollar una percepción de ti menos dependiente de la valoración externa;
comprender cómo la autoestima influye en tus relaciones familiares, laborales, de amistad o de pareja,.

